lunes, 9 de enero de 2017

El crecimiento y las limitaciones del tarotista

Lo reconozco, soy imperfecto y tengo limitaciones.

Considero que la primera reflexión que ha de hacer alguien cuando se dedica a este mundo es saber hasta dónde llega o quiere llegar, y no agobiarse excesivamente si hay cosas que, simplemente, no es capaz de ver en las cartas.

El tarot es un oráculo que nos puede dar muchísima información y detalles, pero eso también va a depender del nivel de conocimiento y de desarrollo espiritual de cada persona. Hay por ejemplo, tarotistas que han aprendido este arte leyendo un libro y otros que no han leído uno en su vida y que no les hace falta; los primeros han aprendido y los segundos tienen esa capacidad innata.

También hay ocasiones donde, a un tarotista, no se le da información sobre una determinada persona (aunque habitualmente sí se le dé), y eso se percibe porque las cartas en ese momento dan una serie de mensajes contradictorios y sin sentido. A mí esto me ha sucedido y se puede deber a dos razones:

1. El tarotista no ha logrado concentrarse lo suficiente en la cuestión que se pregunta.
2. El tarot no quiere dar la información porque no es el momento o porque la persona no está preparada para recibirla.

Evidentemente, a medida que se practica, en el tarot se van desarrollando habilidades y conocimientos, pero siempre hay que partir de la base de que esto es un aprendizaje continuo y que, si no se ve algo aunque te lo pregunten, lo mejor es no obsesionarse y hacérselo saber al consultante. El ritmo de crecimiento espiritual de cada persona es diferente y hay que respetarse a sí mismo.

Bien, espero que esta entrada os haya gustado. ¡¡Nos vemos en la próxima!!





miércoles, 4 de enero de 2017

La idea de integración en el tarot

En este post quiero desarrollar la idea de integración que contiene el tarot Rider Waite, entendiendo como tal la unión y manejo de las diferentes energías.

Si miramos observamos detenidamente la secuencia de los arcanos mayores, repararemos en que hay tres momentos en los que se representan los cuatro elementos agrupados: El Mago, La Rueda de la Fortuna y El Mundo, aunque de formas diferentes.

En el Mago se representan los cuatro elementos a través de los palos de la baraja española (bastos-fuego, copas-agua, espadas-aire, oros-tierra) sobre una mesa, a disposición de nuestro personaje que cuenta con la varita mágica para activarlos a voluntad. En este paso tenemos una energía y las capacidades para movilizarla, pero aún no lo hemos hecho.

En la Rueda de la Fortuna, esas energías también están representadas por los cuatro elementos, pero de una forma más sutil a través del tetramorfos de la tradición cristiana (hombre-agua águila-aire, toro-tierra, león-fuego) al que se le atribuía un evangelista por elemento, pues tampoco es casual que sean cuatro los evangelios aceptados por la Iglesia Católica. En este momento hay una integración debida a una ayuda divina, pero ésta es momentánea y depende de la constancia de la persona consultante que ésta se mantenga a lo largo del tiempo.

En El Mundo la integración representa una vez más al tetramorfos, pero a diferencia de la Rueda de la Fortuna, aquí se ha hecho un trabajo consciente y se han pasado todas las etapas arquetípicas necesarias hasta llegar al objetivo final, de ahí que el personaje que está en el centro del arcano porte dos varitas mágicas y no una, dado que ahora es capaz de generar su propia realidad.

En el resto de los arcanos mayores no es que no podamos ver las diferentes energías, pero lo que sí sucede es que acostumbra a haber una representada por algún elemento que predomina sobre las demás.

En la próxima entrada intentaré hablar algo más sobre el protagonismo de los elementos en cada arcano mayor. Nos vemos.


domingo, 1 de enero de 2017

Los colores en el tarot

En esta entrada deseo hacer un resumen, somero, de cúal es la influencia de los colores a la hora de interpretar el tarot.

En primer lugar, es importante tener en cuenta que la influencia de los colores al hacer una lectura tiene que ser indirecta y, ante todo, orientativa. A nivel general se suelen asociar unos determinados valores a tal o cual color, pero no hay que olvidar que existen convenciones culturales que los pueden hacer variar. En este sentido, es especialmente importante recordar que la mayor parte de las barajas son de origen occidental, al principio Mediterráneo y ya más adelante también anglosajón.

Probablemente sea la de Marsella la baraja que más ha trabajado con el simbolismo de los colores en el tarot hasta el punto de darles una gran importancia. Cuando se quiere entender el significado de un arcano mayor se tendrá que tener una especial atención a ese punto; por ejemplo, en el arcano XIII o Sin Nombre habrá que observar que, aunque externamente parece que estemos viendo un esqueleto, el color nos indicará que se trata de un ser encarnado, matiz en el que solo repararemos si prestamos atención al color con el que está pintado. Ese detalle ya cambia en gran medida la interpretación que tendremos que hacer del mensaje.

En el caso del tarot Rider Waite no significa que los colores carezcan de importancia, pero sí es verdad que la información es más fácil de reconocer y menos sutil. Es bastante común que en algunos arcanos se utilicen composiciones con los tres colores que se han considerado tradicionalmente primarios (rojo, amarillo y azul) para representar diferentes tipos de energía, siendo la roja la más ejecutiva y la azul la más pasiva, estando la dorada como una energía de vida o plasmación. Dos arcanos donde se utiliza esta lógica son La Rueda de la Fortuna y El Golgado. Por regla general, sin embargo, en este tarot no se suele hacer una lectura tan combinada de los colores.

Mi consejo es que, cuando aprendemos a utilizar una baraja, observemos los colores de las ilustraciones pero sin obsesionarse, puesto que el tiempo y la experiencia nos irán dando información complementaria. Quiero remarcar que el significado de los colores no es unívoco y que, por lo tanto, ahí ya entrará un cierto factor subjetivo dependiendo también de la persona.

Espero que la entrada haya sido de vuestro agrado. ¡¡Nos vemos en la próxima!!